Tú… Lo
sabes. Soy un pedigüeño de amor
frente a tu
puerta, debajo de tu balcón,
a través de
tus cristales opacos.
Tú…Lo sabes.
Busco tu comprensión,
tu perdón, tu enternecido abrazo,
tus palabras
de ánimo, tu fuerza.
Yo…Lo sé. Me
siento como náufrago,
sin entender
la mitad de mis actos,
esperando que
acontezca un milagro.
Yo…Lo sé. Encontraré
algún día
lo que tanto
deseo, te encontraré,
y la luz y
el sentido serán la recompensa.