NO ESTOY DE ACUERDO
“No es un
hombre más que otro, si no hace más que otro”
dice
Cervantes en boca de Don Quijote.
“Nadie es más que nadie” dijo Juan Bravo en las guerras
Comuneras.
No me duelen
prendas en afirmar
que
Cervantes se pierde por la lengua
(lengua viva
con palabras muertas)
cuando la
presta a sus personajes.
¿En qué
queda la igualdad de todo ser humano,
la de género
o lo que afirma el evangelio?
Todos somos iguales,
hombres y mujeres,
blancos y
negros, ricos y pobres,
santos y
criminales, necios y sabios
(Proverbios
17, 28).
“El que se
crea el primero será el último,
no llaméis a
nadie maestro,
el que esté
libre de pecado
que tire la
primera piedra”.
No temo en
concordar con Bravo,
no dudo en confirmar
a Jesús el nazareno
para afirmar
tajantemente
que todos,
todas,
hemos de ser
amados tal y como somos.