Te escribo esta misiva
como antes no se hacía,
una carta en el aire
y sangre como tinta,
sin dirección ni sello,
sin remite y sin legible firma.
A años luz, a millas de sombra
de distancia
no encuentro otra manera de
hacerlo
porque quiero decirte algo
importante.
Sé que donde estás
las palabras no definen el amor,
que nunca pasa de largo el
compromiso,
que aunque mi suerte triunfe
habrá de llamar al timbre
para que me abras tu Corazón.
No son malas noticias, no te
asustes,
solo que siento cortadas mis
alas,
que mis letras se han convertido
en incógnitos números de
ecuaciones,
que no hay sol y amenaza
tormenta
y mi sombrilla es ahora un paraguas,
que el sinónimo de cerca de tu
casa
es encontrarte lejos de la mía.
Solo espero que no sienta frío
por la noche
ni hambre de calor en la mañana
por no tenerte a mi lado en el
tiempo.
Acabo aquí mi escrito por no
preocuparte.
Recuerda el título de mi correspondencia,
el amor no podrá separarnos
ni a millones de años o siglos
de kilómetros,
ya ves que no empezaba con “Hola…
pero termino con sincera postdata.