Te envío mi deseo de que no pase el tiempo,
de que vayan encadenados nuestros sueños,
de que se cumpla el final feliz de nuestro
libro,
de que un día comencemos a entendernos.
Te escribo con la intención de que crezca el
árbol
que juntos plantamos y lo reguemos con
abrazos,
con la idea de no partir nunca hacia el
exilio
y tener que abandonar este incipiente
paraíso.
Te pido que nos miremos de hito en hito,
que frente a frente hablemos sin reparos,
que firmemos un contrato concreto
de amor que acerque el próximo futuro.
Te pido perdón, reconozco la culpa que me
toca,
pero vamos a olvidar los rencores
por respeto, vamos a nacer de nuevo
vamos a hacer que se crucen los caminos
diferentes que los dos llevamos,
y que las huellas que vayamos dejando,
fosilizadas juntas, pasen a la historia.