18/12/16

TE VAS Y VUELVES

Yo, que soy imperfecto, inacabado,
cuando te siento cerca,
tan cerca que me habitas,
creo en la perfección.
Cierro los ojos y te veo,
inspiro y te respiro,
me callo y te escucho,
la perfección me es asequible.
Haces que todo lo demás
sea marchito y perecedero,
como flores de un día
o amores de una noche,
haces que solo exista
tu luz de gigante luciérnaga
que ilumina la tiniebla y la noche,
que alumbra mi camino.
Entonces sé que me miras,
que me sonríes, que me tocas,
que me haces estar vivo
y todo se moldea a tu imagen,
incluso yo me considero
una obra de arte, de tu arte
incomparable a las del Prado,
a las del Louvre o a las de Orsay.
Me haces agraciado y hermoso
porque estoy más allá de mí,
cerca de tu perfección
que palpo, cuento, digo y vivo,
dejando en el recuerdo
mi otro yo ausente de tu cuerpo.
Pero a veces retorno
al caos, a la noche, a lo imperfecto
cuando de mí te alejas,
cuando no estás presente
y te escondes, te ausentas
haciendo que mi carne marchite,
que vuelva a ser gusano
que espera de nuevo su metamorfosis
con otro relámpago de tu presencia.