Que tus perfumes no escondan tu aroma,
que tus maletas no lleven
pastillas,
que tus visitas no marquen tu
agenda,
que tu lección no la dicte otra
lengua.
Que tus vecinos reciban tus
risas,
que la familia sea tu única
arma,
que la riqueza no enerve tu calma,
que no te dejes poner
cortapisas.
Que tu alimento sea la alegría,
que los zapatos te guíen al
cielo,
que tu belleza la busques por
dentro,
que no te aburra el pasar de los
días.
Que tu calor haga fundirse el
hielo,
que tu luz ilumine tinieblas y
noches,
que tu miel haga dulce lo
amargo,
que de tu boca no salgan
reproches.
Que la mentira no quepa en tu
vida,
que no te asuste arriesgar el
presente,
que tu mirada refleje tu alma,
que la razón no desdiga a tu
mente.
Que no confundas el hierro y el
oro,
que tu esperanza no la trunque
nadie,
que el corazón sea tu único
credo,
que tus temores se los lleve el
aire.