Árida tierra implorando
las aguas, sequedad de raíces dactilares le dan la identidad.
En las vides de
troncos retorcidos que visten y alfombran de verde con hojas y racimos de uva
las cercanías de la
sierra de Algairén triunfa la vida. Su río recorre un camino desgastado
por la soledad de la
llanura, donde conviven olivos, almendros, trigo, huertas y frutales en
coreografía cromática. Presidiendo las casas -una que fue de Pilar Bayona- se
levanta como un guardián la torre de la Lisalta. San Bernabé apóstol y patrono bebe
pajarilla con los convecinos
en el Raso la cruz o
la Fontanilla. Los cardos con sus setas, los pinos con sus rebollones,
acrecientan la
astucia de sus ansiosos buscadores. En el Campo de Cariñena está mi pueblo:
Cosuenda, de gente noble y acogedora, ¡venid a conocerlo!