Si las
jarcias se rompen y naufrago,
si no
encuentro la llave de mi puerta,
cuando
el vidrio me corta
y el
gemido se ahoga...
allí,
allí te encuentro.
Si el
ataúd se abre lentamente,
si las
horas se cuentan por suspiros,
cuando
voy de rodillas
y no
oigo las campanas...
allí,
allí te encuentro.
Si me surgen
escaras al pensarte,
si
laceran mi piel tus carantoñas,
cuando
tu pan mendigo
y la
sed me atenaza...
allí,
allí te encuentro.