Ocurrió
en la
cima del monte
entre
peñas de sombra
y
voladores vientos.
Te
llamé y te viví
respirando
el instante
de
ovillarme a tu lado
y
descendimos la ladera
verticaleando
como la
luz que rueda
y
llegamos al río
e
hicimos amistad con sus cristales
que a
huir nos ayudaron
devorando
las horas
hasta
llegar al mar.