Conserva siempre en tu alma la
idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.(Constantino Kavafis)
Duerme, descansa, sueña,
reposa suavemente tu cabeza en
la piedra
de tu eterno camino
y te acompañará
un coro de mil alas/
la música celeste de Salinas.
Sueña con tantos años
que pasaste en el nido
envejeciendo/amando/
unas veces con los ojos
vidriosos/
otras muchas con sonrisa en
los labios.
Pero ahora descansa,
deja ya de pintar tantos
dibujos
(están del otro lado
para poder volver de nuevo a
casa).
Duerme, duerme, aunque te
echen de menos
los muebles/las paredes/
el prolongado instante
acostumbrado al hueco
de tu profunda ausencia.
Recuerda los recuerdos
de tu infancia lejana/
de tu vida en el pueblo,
recita los romances
de Miguel Pellicer/
de san Antonio y san Pascual
Bailón.
No será tu presencia tan
efímera,
vendrás a cielo abierto/
te sentiré muy cerca.